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lunes, 14 de diciembre de 2009

5 nuevos volcanes fueron hallados

Minard Hall y Patricia Mothes, vulcanólogos, encontraron los centros volcánicos en una zona ubicada entre Baeza y Cosanga.

Andrea Rodríguez Burbano
Editora

El Comercio (Ecuador)

Sostiene la roca negra translúcida en sus manos huesudas. Para Minard Hall, el patriarca de la vulcanología en Ecuador, esta es una piedra diferente:
“Mire, mire también tiene unas pequeñas manchas blancas”.

Es obsidiana, conocida también como vidrio volcánico.
Gracias a esta piedra, Minard Hall y la científica Patricia

Mothes emprendieron, a principios de enero de este año, un viaje que los llevó a descubrir cinco nuevos volcanes.

En el transcurso de 2009 identificaron uno a uno los centros volcánicos y recién, la semana pasada, decidieron divulgar su trabajo.

Ninguno de los vulcanólogos descarta la posibilidad de hallar más volcanes en esta zona, ubicada en la parte oriental de la Cordillera Real. “Nuestra tarea aún no ha terminado”.

Hall explica que la obsidiana, la pieza clave de esta investigación, fue descubierta en un sector entre Baeza y Cosanga por un equipo de arqueólogos extranjeros que desarrolló una investigación en la zona.

Se lo comentaron a Minard Hall en un ‘mail’ y por eso decidió visitar la zona junto a su colega Patricia Mothes.

No emprendieron ese viaje con el fin de hallar nuevos volcanes; su intención era otra.
Querían saber si había más material volcánico y la curiosidad los llevó a descubrir centros volcánicos llenos de secretos.

Los vulcanólogos, como los detectives, reúnen pistas; juntan piezas hasta hallar la respuesta a sus dudas. Y eso fue lo que hicieron ambos investigadores.

Pese a la densa nubosidad de la zona, descubrieron, además de la obsidiana, depósitos llenos de piedra pómez y arena, evidencias de material volcánico.
Con estas pistas no era prematuro sacar las primeras conclusiones. Mothes fue la primera en pensar que había un volcán cerca. Caminaron río arriba con mucha dificultad y Mothes explica por qué. “Es un sector con una vegetación exuberante. Varias veces tuvimos que utilizar machete para abrir el camino. No fue sencillo”.

Tras realizar varios viajes de campo a esta región, la pareja de científicos constató la presencia de estos nuevos centros volcánicos.

Los investigadores los identifican con los nombres Lavas de Baeza, El Dorado, Domos de Huevo de Chivo, Centro Cosanga y Centro Pumayacu.
Hall y Mothes consideran que los volcanes El Dorado y Domos de Huevo de Chivo se habrían formado hace 2 000 años, pero este dato se confirmará solo cuando envíen una pieza de cerámica de la cultura Cosanga encontrada en las proximidades a un laboratorio estadounidense, especializado en fechar este tipo de materiales.

Según los estudios realizados, los volcanes El Dorado y Domos de Huevo de Chivo y Centro Pumayacu, son potencialmente activos, porque son más jóvenes.

No son volcanes grandes. Los cinco tienen una altitud que está en el rango de los 2 800 y 3 700 metros. Sin embargo, cuando estuvieron activos registraron una gran potencia, precisa Mothes, después de evaluar el material volcánico encontrado.

Para estos científicos estos volcanes son únicos y tienen varias razones para considerarlos así.
La primera está relacionada con su ubicación. Están lejos, alrededor de 40 kilómetros, al este del eje de los volcanes principales de nuestro país.

Además, tienen una composición química rica en sílice.

El porcentaje de sílice hallado es del 75%, lo cual los convierte en volcanes más explosivos que el Tungurahua.

Pero hay otro dato: la aparición de estos volcanes está asociada con el sistema de fallas tectónicas activas, ubicadas al pie de Los Andes, lo que facilitó el ascenso de magma. Pese al intenso trabajo de investigación, aún hay muchas preguntas por resolver.

“No sabemos si tienen actividad sísmica”. Una de las tareas que concentra la atención de estos vulcanólogos está centrado en la documentación de un depósito de flujo piroclástico en uno de los nuevos volcanes.

El flujo piroclástico es una mezcla muy caliente de gases, ceniza y fragmentos de roca.
A través de los estudios desarrollados, los vulcanólogos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional han podido constatar, por ejemplo, que el volcán Lavas de Baeza forma planicies relativamente planas y su formación es similar a las lavas observadas en las islas Hawái.


El volcán El Dorado tiene dos depresiones parecidas a la de una caldera volcánica. Es como un pequeño Guagua Pichincha.

Durante las salidas de campo, Mothes constató la presencia de un gran centro volcánico, al que llamaron Aliso. “Está muy erosionado y nadie ha llegado hasta esta zona, localizada dentro de la reserva ecológica del Antisana. Es una zona difícil de llegar”.

Estos vulcanólogos publicarán un documento oficial para informar sobre este descubrimiento que reconfirma que Ecuador es un país cargado de volcanes.

Hall dice que en otros países hay una sola hilera de volcanes. “Ecuador es especial: tiene la cordillera de los Andes, la Real y hay un grupo de volcanes en la Amazonia, y el que hallamos”.

Punto de vista

Mario Ruiz/ Sismólogo volcánico

El hallazgo abre nuevas puertas

Estos centros volcánicos descubiertos por Minard Hall y Patricia Mothes son de suma importancia, porque nos ayudan a conocer mejor nuestra casa, el lugar donde habitamos.

El descubrimiento también resulta transcendental por el tipo de volcanes identificados. Son volcanes especiales que pueden producir erupciones muy explosivas. Según los datos recogidos por los colegas, se caracterizan por un alto contenido de sílice. Hay que indicar también que algunos de estos nuevos volcanes son capaces de producir erupciones con decenas de kilómetros cúbicos de material. Para los vulcanólogos es fundamental saber dónde están ubicados, porque eso nos permite conocer también cuándo erupcionaron, cada cuánto tiempo erupcionan y qué zonas han afectado. También abre nuevas puertas para un nuevo conocimiento. Nada está dicho.

Por ejemplo, hace 30 años, no se sabía que el volcán Cayambe era activo. Ahora estamos seguros, por las dataciones de las erupciones y porque indagamos en su historia eruptiva.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Hallan punto más alto sobre línea ecuatorial


Ciudad de México Miércoles 09 de diciembre de 2009
19:01 Integrantes de la Expedición 0° f / 0° c (cero grados de latitud, cero grados centígrados), un proyecto mexicano, descubrieron en la República del Ecuador el punto terrestre más alto en la trayectoria de la línea ecuatorial, un sitio que en pleno siglo XXI no figura en los mapas, informó este miércoles el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).

Este punto geográfico fue localizado a 4 mil 740 metros sobre el nivel del mar, en las coordenadas 0° 00' 00'' de latitud y 77° 59' 58.6'' de longitud oeste, en la ladera sur del volcán Cayambe, en Ecuador.

Al poner su huella, el pasado 27 de septiembre a las 12:30 horas, el grupo de expedicionarios mexicanos nombró ese punto como la Arista del águila y el cóndor, indicó Arturo Montero García, especialista en Arqueología de Alta Montaña, del INAH, y coordinador de la Expedición 0° f / 0° c.

Dijo que vecinos de Cayambe, en la región de la cordillera septentrional de los Andes, comentaban que había una leyenda, según la cual, cuando el águila del norte se encontrara con el cóndor del sur, volvería otra vez la prosperidad al continente americano, especialmente para los latinoamericanos.

"De ahí decidimos el nombre para esta arista porque el Ecuador no divide sino que une a la América", agregó.

Sobre la línea imaginaria del ecuador, que divide a la Tierra en los hemisferios norte y sur, no existen grandes elevaciones. En los 40 mil 75 kilómetros terrestres por los que se extiende y sobre el que se encuentran 10 países, el volcán Cayambe representa la cumbre más alta, de ahí su importancia, señaló el especialista.

Dijo que la exploración al volcán Cayambe, realizada durante el equinoccio, requirió de 12 días en la elevación y cinco intentos para lograr este objetivo.

"Alcanzar este punto fue desde el principio complicado, porque los mapas topográficos, las fotografías aéreas e imágenes satelitales no mostraban en escala y detalle los datos requeridos para la prospección. Por tanto, se dependía de la visibilidad, pero ésta era mínima ante la neblina que cubre la montaña, dada la humedad proveniente del Amazonas, y las frecuentes tormentas de nieve", agregó.

Arturo Montero García dio a conocer algunos avances de los resultados de la expedición y dijo que el informe detallado está en proceso editorial para su publicación en cuatro volúmenes, como parte del proyecto Eje Conservación del Patrimonio Cultural y Ecológico en los Volcanes, que coordina Margarita Loera Chávez y Peniche, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

Además del hallazgo geográfico, indicó, se realizaron estudios de glaciología, meteorología, fisiología, antropología y arqueoastronomía.

Otro de los intereses de la misión -de acuerdo con Montero-, era conocer si había glaciares justamente sobre la línea ecuatorial.

Dijo que a 600 metros de la Arista del águila y el cóndor se encontró un glaciar que ahora lleva por nombre: Ecuador.

Asimismo, la Arista Axis Mundi y el glaciar Bicentenario, bautizado así para conmemorar este aniversario de la República del Ecuador, también forman parte de los sitios inéditos ubicados por la Expedición 0° f / 0° c.

"Los expedicionarios proponen que los glaciares ecuatoriales del volcán Cayambe, entre ellos el Bicentenario, que actualmente está en retroceso por efectos del cambio climático, sean nombrados patrimonio natural de la humanidad. Su persistencia excepcional, y la fuente de vida que se desprende de sus aguas, son un motivo para evitar su desaparición", alertó Arturo Montero.

La Expedición 0° f / 0° c se enmarca en el proyecto Eje Conservación del Patrimonio Cultural y Ecológico en los Volcanes, que desarrolla el INAH, a través de la ENAH y la Dirección de Estudios Históricos, y contó con el apoyo de las autoridades ecuatorianas, por medio de su embajada en México.

"Fue en el marco del Primer Encuentro Internacional de Arqueoastronomía, realizado en Quito a fines de septiembre, que la expedición se dio al ascenso del volcán Cayambe, una elevación que había sido motivo de exploraciones desde el siglo XIX, por parte de viajeros europeos, entre ellos Alexander von Humboldt", comentó el especialista.

En el proyecto participaron más de medio centenar de personas entre montañistas, asesores y científicos, tanto de México como de Ecuador y España.

La expedición alpina estuvo compuesta por 24 integrantes: dos investigadores, dos artistas y 19 montañistas.

"Así se logró el objetivo de registrar el punto más alto del mundo sobre la línea imaginaria del Ecuador", indicó.